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El primer ejecutivo y el Consejo de Administración ante la nueva realidad

José Antonio Jareño, Socio de Globalfinanz y Miembro de la Junta Directiva de la AEAE.

En estos momentos las situaciones críticas y complejas es clave la importancia de un buen liderazgo, pues la urgencia con la que se tienen que adoptar decisiones para hacer frente a una crisis sin precedentes como la que tenemos como consecuencia de la COVID-19, es prioritario más que nunca y de ahí la necesidad de contar con un Consejo de Administración robusto y con visión.

Los consejos de administración se enfrentan a un periodo de esfuerzo adicional en su labor de apoyo y supervisión a las compañías. Por tanto, es decisivo y muy importante contar con consejeros capaces de resolver la incertidumbre, entender las urgencias de la crisis y asegurarse de que la empresa mantiene el rumbo en el largo plazo.

Es muy importante la necesidad de generar confianza, impulsar la colaboración público-privada y adoptar una perspectiva internacional en el entorno de esta crisis sanitaria y económica global. La creación de confianza en un contexto cambiante como el actual es muy importante e implica a todos los actores, así que tanto a las empresas como a las autoridades tienen que estar comprometidas para conseguirlo.

Ahora es crucial el papel de ejemplo y liderazgo que realizan tanto los Consejos como los consejeros en estos momentos, que deben ir más allá de las prácticas tradicionales del buen gobierno. Las empresas están lideradas por empresarios y los Consejo deben respaldarlos y motivarlos, pero también debe de actuar de contrapeso, para gestionar los posibles conflictos de interés entre el primer ejecutivo y los accionistas.

Es conveniente resaltar la relevancia del papel del Consejo como motor de la compañía y fijador de su estrategia, y es muy importante la comisión de auditoría y los consejeros independientes, que están para el control de riesgos y la transparencia informativa.

De cara a la gestión de la denominada nueva realidad, una vez recuperada cierta normalidad y con la espada de Damocles de un nuevo estado de alarma , es importante tener en cuenta y considerar que no es necesario revisar la estrategia sino adecuarla. Desde el inicio nos hemos planteado el día después, no nos podemos autolimitar y paralizar las inversiones, ya que se podría agravar la situación económica.

En cuanto a las relaciones laborales tras la COVID-19, existe una apuesta por que el teletrabajo “ha venido para quedarse”. Las relaciones laborales, las retribuciones, las formas de trabajar van a cambiar, la crisis ha acelerado los cambios ya latentes y ha demostrado que era posible transformar la forma en la que trabajábamos. En este sentido, es importante las lecciones aprendidas de la crisis. En todas las crisis se aceleran la transformación y esta no va a ser menos.