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Empresario o emprendedor en tiempos de crisis

FERNANDO ARNAIZ. SECRETARIO GENERAL DE LA AEAE.

Vivimos en el tiempo de las etiquetas o de la semántica como sentido de las cosas. Nunca como hasta ahora le hemos dado tantos significados a un mismo concepto para obtener soluciones a problemas en la búsqueda de información. Y con esta “nueva normalidad”, impuesta en todo el mundo por el COVID 19, aún más.

Inevitablemente las modas se adueñan de todo, incluso del lenguaje; ahora es mucho más rentable ser emprendedor que empresario, porque este último ha sido fagocitado y denostado tras las últimas crisis económicas, incluyendo la actual. Además, el primero parece mucho más joven y activo, es un teletrabajador, se le ocurren ideas y no explota a terceros, como denuncian algunos en el ámbito de la tan manoseada generalidad. Por tanto, la etiqueta claro que cuenta. Y mucho.

El empresario tradicional – entendido por la Real Academia Española como aquella persona que emplea a trabajadores – ha caducado para algunos. Lo que pega hoy es la iniciativa unipersonal del que imagina y resuelve con éxito tareas dificultosas, o sea, el emprendedor.

Pero, yo me pregunto:¿qué ocurre cuando este emprendedor aguerrido comienza a ganar dinero y contrata a trabajadores para ejecutar sus proyectos?, ¿deja acaso de serlo para convertirse en empresario, o conjuga ambas aptitudes?, ¿dónde está la diferencia?, ¿quizás en el riesgo económico?, ¿puede ser que uno ponga las ideas y otro el dinero?, ¿nos estaremos volviendo locos por hacer caso a las etiquetas? Me siento incapaz de contestar a tanta pregunta seguida.

Es probable que la gran diferencia entre el emprendedor y el empresario sea el carácter innovador y creativo del primero. Vaya lío. Es decir, que a lo mejor el segundo gestiona pero no crea y quiere ser imaginativo pero no puede. O que el emprendedor sea independiente y flexible, pero sea un incompetente en aquello de colocar los dineros y manejar la gestión. Ya, pero sigo sin entender casi nada. Un soñador que considera su aportación como un valor añadido a la economía de la sociedad es un emprendedor. Y un realista que genera actividad económica es un empresario. O no. Si tiene ganas de aprender es emprendedor; si se quiere jubilar es empresario.

Saquen ustedes sus propias conclusiones, pero yo me quedo con una:

Solamente LOS EMPRESARIOS generan riqueza y empleo para el desarrollo y el crecimiento de un país.

Y créanme hay muchos empresarios que sin dejar de serlo son grandes emprendedores. Una cosa no quita la otra, vamos que uno es otro y otro es uno. Esto de los conceptos me vuelve loco. Definitivamente lo dejo.