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Estado de Excepción

ANTONIO CEBRIÁN. PRESIDENTE DE LA AEAE.

Queridos amigos,

Cuando nos levantamos cada mañana lo hacemos llenos de ilusión pensando que estamos saliendo de la dramática situación que estamos viviendo más de tres meses, un periodo tan largo de tiempo en que día a día la angustia  ha mermado nuestro ánimo, cuando no sumido en la pena y desesperación con la noticia del fallecimiento de un amigo o pariente cercano.

Pasados unos pocos minutos esa alegría mañanera se ensombrece con las noticias con que la prensa y las redes nos hacen ver la realidad. Una realidad tozuda en lo adverso, donde la confianza que nos deberían inspirar autoridades sanitarias y civiles son inexistentes.

Quienes  machaconamente nos mantienen en una situación de “Estado de Alarma” que parece más un Estado de Excepción, por las medidas políticas que al socaire de la pandemia no dudan en legislar a base de reales decretos, no nos resultan creíbles, y los bandazos de hoy digo una cosa y dispongo otra, cuando al día siguiente, o el mismo por la tarde, emiten lo contrario, no pueden ser prácticas que merezcan nuestro aplauso.

Y así pasan los días. Y así nuestros temores se acrecientan. Los turistas no llegan, los hoteles, bares, restaurantes  e instalaciones turísticas, que constituyen un sector económico y de prestigio internacional para acreditar la marca ESPAÑA, vital para el bienestar de cientos de miles de personas que trabajan directamente en el mismo, se van encontrando en una situación crítica que hacen temer su desaparición. Como los cientos de miles de pequeñas empresas y autónomos y sus trabajadores. ¿Podrán abrir de nuevo sus negocios?

La amenaza de “las siete plagas de Egipto” que caerán sucesivamente sobre nosotros, hoy proponiendo subidas de IVA sobre bienes y servicios, mañana sobre el patrimonio ahorrado con esfuerzo y sobre el que hemos pagado al obtenerlo, en un paquete que añade la subida del  IRPF… cuando no la confiscación pura y dura de nuestros ahorros que postulan abiertamente algunos políticos radicales,  tratamos desesperadamente de neutralizarla pensando “Europa no consentirá que acabemos como Venezuela”. Lo mismo “en Europa no hay Impuesto sobre el ahorro”,  etc. Pero, ¿y si Europa tiene bastante con afrontar sus propios problemas?

Dejo para otro día reflexionar sobre ello.

Salud y suerte. Vamos a necesitar ambas.